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¿Por dónde empezar?
Te
recomendamos que 3 meses antes debes empezar haciendo una lista con
lugares posibles, lista de invitados, regalito
significativo, comidas y bebidas, actividades
factibles.
Con
los ritmos que llevamos hoy en día, lo mejor es
facilitar las tareas y hacerlas a pasos cortos. Esto
nos permite llegar a los objetivos. Dejar las cosas
para el último momento, o dedicar demasiado tiempo
a las preparaciones es lo que revoluciona a las
familias y, finalmente, empaña las celebraciones.
Marcar
el día señalado en el calendario en presencia del
niño. Durante algunos días antes de la fiesta,
conversar durante 10 a 20 minutos sobre los planes y
las cosas que se quieren hacer. De esta manera
evitaremos los nervios y el estrés, muy malos compañeros
en la preparación de las fiestas. Las horas de las
comidas son ideales para conversar sobre todo esto.
Pensar
en el presupuesto de la fiesta sin dolores de cabeza.
Es importante no confundir el verdadero sentido de
la celebración: nuestro hijo cumple un año más y
aprovechamos la ocasión para pasar un rato lo más
agradable posible. No hace falta gastarse grandes
cantidades de dinero y mucho menos agobiarse por
este tema. Adaptar la fiesta a nuestras
posibilidades y vivirlo con total naturalidad. Los
niños aprenden de lo que viven y tener una noción
de intercambio social afectuosa les prepara sólidamente
para el presente y el futuro.
Recuerda
que tenerlo TODO perfecto es imposible y que si
queremos ser demasiado perfeccionistas, al final
todo nos sabrá a poco. Debemos pensar al revés,
con poca cosa y muchas ganas seguro que conseguimos
una fiesta divertida en la que todos se lo pasarán
en grande.
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